Árnica



El árnica es una planta de la familia de las compuestas, que se caracteriza por sus vistosas flores amarillas, las cuales pueden alcanzar hasta los 8 cm. de diámetro. Conocida también vulgarmente como “estornudadera” o “tabaco de montaña”, su nombre científico es el de Arnica Montana.

Esta planta es muy abundante en el Noroeste de América del Norte y en las zonas montañosas del continente europeo, encontrándose sobre todo en los prados o en las zonas de pasto.

Su recolección está prohibida en muchas zonas del planeta, ya que se encuentra en peligro de extinción, ya que, debido a sus muchas propiedades medicinales, ha estado sometida a una intensa búsqueda.

Propiedades medicinales

El árnica es usada desde tiempos muy remotos, en que ya era muy apreciado por los pueblos de montaña para el alivio del dolor producido por esguinces, golpes o caídas. Más tarde, hacia el siglo XVII, los médicos la usaron para el tratamiento de enfermedades respiratorias, pero la toxicidad de la planta no tardó en motivar que se le diera sólo un uso externo.

El árnica destaca sobre todo por ser un excelente remedio para el tratamiento de golpes, heridas, inflamaciones y rozaduras, aliviando el dolor y evitando las infecciones.

Sólo de uso externo, como hemos mencionado, suele aplicarse en forma de infusión para aplicar directamente sobre la piel, pomada, gel, aceite o tintura diluida con agua.

El árnica ofrece grandes beneficios al organismo humano, combatiendo un sinfín de dolencias o enfermedades.

Efectos secundarios

La ingestión del árnica es tóxica, por lo que no debemos olvidar que sólo se debe usar externamente. Su uso externo puede tener también algunos efectos secundarios.

Contraindicaciones

Debido a sus componentes tóxicos, esta planta no debe ser usada por las mujeres embarazadas ni lactantes. Asimismo, no es aconsejable para niños ni bebés.

Tampoco debe usarse en heridas abiertas, ni por personas con alergia.

Es preferible que no se use en caso de pieles sensibles.